Resumen del caso
- Motivo: Reclamación por accidente de tráfico en Málaga
- Fecha: 24/01/2024
- Importe conseguido: 29.400,00 €
- Nº de perjudicados: 1
- Reclamación contra: Pelayo
- Daños reclamados:
- Rotura completa del tendón de aquiles
- Perjuicio estético
- Policontusiones
- Cervicalgia
- Dorsalgia
- Lumbalgia
- Rotura del menisco interno
- Perjuicio moral
- Pérdida de calidad de vida ocasionada por secuelas
- Resolución: Extrajudicial
- Coste: Incluido en la cobertura de defensa jurídica de la póliza de seguro hasta el límite establecido
Mi cliente, un hombre de 67 años jubilado, sufrió un atropello el 24 de enero de 2024 cuando cruzaba un paso de peatones en la calle José Iturbi de Málaga. Un turismo le golpeó por su lado derecho, provocándole una caída tan violenta que acabó debajo del vehículo. Fue trasladado en ambulancia al Hospital Regional Universitario de Málaga, donde se le diagnosticaron múltiples lesiones.
Lesiones graves y un largo proceso de rehabilitación
Al llegar a urgencias le practicaron una ecografía que confirmó la lesión más grave: una rotura completa del tendón de Aquiles en su pierna izquierda izquierdo. Dos días después del atropello, mi cliente fue intervenido quirúrgicamente para la sutura percutánea del tendón. Tras la operación, permaneció inmovilizado con férula, silla de ruedas y posteriormente con bota Walker durante casi tres meses, iniciando después un proceso de carga parcial con muletas.
Pero esta no fue la única consecuencia del accidente. Mi cliente también sufrió policontusiones con hematomas en mentón, glúteo y rodilla, cervicalgia, dorsalgia y lumbalgia postraumáticas, dolor en el hombro izquierdo con limitación funcional, y dolor en la rodilla derecha que posteriormente, mediante resonancia magnética, se diagnosticó como una rotura radial del menisco interno.
El proceso de rehabilitación fue prolongado e intenso. Mi cliente acudió a 153 sesiones de fisioterapia a lo largo de casi diez meses. Además, se le siguió de forma continuada por la Unidad de Tráfico del Hospital HM de Málaga, donde recibió tratamiento especializado en traumatología.
A pesar de la rehabilitación, mi cliente quedó con secuelas permanentes que le impiden realizar actividades que antes practicaba con frecuencia, como senderismo, pádel y gimnasio. Presenta una marcha antiálgica y compensatoria con cojera, además de dolor y limitación funcional en la zona cervical, lumbar, hombro izquierdo, rodilla derecha y tobillo izquierdo.
La oferta de Pelayo: 20.612,87 €
Pelayo Seguros, aseguradora del vehículo causante del atropello, emitió una oferta motivada por un importe total de 20.612,87 euros, con el siguiente desglose:
- Como indemnización por las lesiones temporales, un total de 13.570,63 euros:
- Perjuicio personal básico: 4.558,38 euros (123 días).
- Perjuicio personal particular moderado: 7.838,50 euros (122 días).
- Perjuicio personal particular grave: 185,32 euros (2 días).
- Intervención quirúrgica: 988,43 euros (1 intervención, Grupo III).
- Como indemnización por las secuelas, un total de 7.042,24 euros:
- 5 puntos de secuelas psicofísicas (4 por tobillo y 1 por lesión meniscal).
- 3 puntos de perjuicio estético ligero.
Tras analizar detalladamente la oferta, detecté que Pelayo había infravalorado significativamente los daños sufridos por mi cliente. La aseguradora no reconocía todas las secuelas derivadas del accidente, a pesar de que la documentación clínica acreditaba dolor y limitación funcional persistentes.
Además, el perjuicio estético estaba muy por debajo de lo que correspondía, ya que la oferta no tenía en cuenta la cojera permanente como elemento estético adicional a las cicatrices quirúrgicas.
Por todo ello, optamos por aceptar la oferta inicial y seguir reclamando una indemnización mayor que se ajustase a la situación de nuestro cliente.
Elaboramos un informe pericial que demostró la infravaloración
Para fundamentar nuestra reclamación, encargamos un informe médico pericial contradictorio a peritos especializados en valoración del daño corporal. El informe, apoyado en una exploración exhaustiva con goniometría digital y un estudio biomecánico de la marcha, concluyó que la valoración correcta del caso era muy superior a la ofrecida por Pelayo:
- 12 puntos de secuelas psicofísicas (frente a los 5 de Pelayo), al reconocer además las algias cervicales y lumbares, la omalgia del hombro izquierdo y una mayor puntuación por las lesiones del tobillo y la rodilla.
- 10 puntos de perjuicio estético moderado (frente a los 3 de perjuicio ligero), al incluir la cojera además de las cicatrices postquirúrgicas.
- Intervención quirúrgica de Grupo IV (frente al Grupo III de Pelayo).
- Perjuicio moral por pérdida de calidad de vida del 28%, al considerar que las limitaciones funcionales le impedían realizar las actividades deportivas que practicaba habitualmente.
- Un total de 299 días de sanidad (frente a los 247 de Pelayo).
El estudio biomecánico de la marcha fue especialmente relevante: la prueba en cinta confirmó de forma objetiva la existencia de cojera, que se intensificaba a partir de los tres minutos de deambulación, así como diferencias en los tiempos de apoyo entre ambos pies.
Negociamos y conseguimos 29.400 €
Tras presentar el informe pericial contradictorio a Pelayo Seguros, iniciamos las negociaciones para mejorar la indemnización. La solidez de la documentación aportada (informe pericial, goniometría digital y estudio biomecánico) permitió justificar una valoración muy superior a la inicialmente propuesta.
Finalmente, Pelayo accedió a elevar la indemnización hasta los 29.400 euros, alcanzando un acuerdo extrajudicial. Mi cliente pasó de los 20.612,87 € ofrecidos inicialmente a percibir 29.400 €, lo que supuso un incremento de casi 8.800 euros, un 42,6% más que la oferta inicial de la aseguradora.
Este caso pone de manifiesto la importancia de contar con un informe pericial riguroso y documentado cuando la oferta de la aseguradora no refleja adecuadamente los daños sufridos. Sin esa labor de análisis y contradicción, mi cliente habría percibido casi 9.000 euros menos de lo que le correspondía.
