¿Cómo es el juicio por accidente de tráfico?

Juicio por accidente de tráfico

Aunque no es lo aconsejable ni lo deseable, son muchos los casos de accidente de tráfico que terminan en juicio, porque las partes no logran llegar a un acuerdo amistoso. Si te encuentras en ese caso, en este artículo te explicaré cómo es el juicio por accidente de tráfico.

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¿En qué casos se suele ir a juicio por un accidente de tráfico?

Lo primero que debemos recordar es que no siempre que hay un accidente de tráfico se termina en juicio. De hecho, esto es algo que las partes deben tratar de evitar, ya que hará más largo y complejo el proceso por el que se debe pasar en estos casos.

No obstante, hay algunas situaciones en las que es imposible llegar a un acuerdo por la vía amistosa. Concretamente, esto sucede cuando la aseguradora que tiene que pagar no está dispuesta a dar la indemnización que la parte perjudicada cree que es justa en su caso, o bien cuando ambas partes no se ponen de acuerdo sobre quién ha tenido la culpa en el accidente.

Cuando se dan casos como los anteriores, la única solución posible pasa por ir a juicio. Sin embargo, también hay que destacar que es conveniente hacerlo solo si se cuenta con pruebas suficientes para ganarlo, ya que en caso contrario supondrá una pérdida inútil de dinero.

Otro supuesto que puede darse es la denominada respuesta motivada por falta de intensidad. Este caso consiste en que la aseguradora rechaza la indemnización aportando un informe de biomecánica que intenta acreditar que con un accidente leve no es posible sufrir lesiones.

¿El juicio por accidente de tráfico es civil o penal?

Los juicios por accidente de tráfico se pueden tramitar tanto por la vía penal como por la civil, si bien hay que matizar que antes era mucho más habitual reclamar por la vía penal, en tanto que hoy en día se suele hacer por lo civil.

Tiempo atrás, el procedimiento solía ser el siguiente: tras un accidente se hacía una denuncia, y el forense del juzgado realizaba un reconocimiento a la víctima para valorar sus lesiones, tras lo cual emitía su informe. Este se pasaba a la compañía, reclamándole el pago de la indemnización calculada.

Si la compañía pagaba, el proceso terminaba ahí. En cambio, si no lo hacía o bien la compañía no estaba conforme con que la responsabilidad del accidente fuera de su asegurado, se iba a un juicio de faltas.

Hoy en día las faltas ya no existen, ya que ahora los delitos se clasifican en leves, menos graves y graves). Esto es así desde 2015, y desde entonces, este tipo de reclamaciones se hacen por la vía civil a menos que sean casos graves (por ejemplo, un accidente en el que el conductor estaba bajo los efectos del alcohol y ha provocado heridos).

Otra opción que se da con bastante frecuencia es que el lesionado siga el proceso penal frente al responsable del accidente por el delito que haya cometido (ya sean lesiones, alcoholemia, conducción temeraria, etc.) y reservarse la acción civil para reclamar fuera de ese proceso.

Por norma general, si no son casos que revistan de especial gravedad, actualmente se tramitan por la vía civil. A continuación te cuento cómo son estos juicios civiles.

¿Cómo es el juicio civil por accidente de tráfico?

Un juicio civil por accidente de tráfico puede ser verbal u ordinario, según la cuantía que se reclame a la parte contraria.

Juicio verbal

Corresponde el juicio verbal cuando la cuantía por la que se reclama es de hasta 6.000 euros. Se diferencia del juicio ordinario en que es un procedimiento más corto y sencillo, en el que no es necesario celebrar una vista si ninguna de las partes lo solicita y el Juez no lo estima conveniente.

Por lo tanto, el juicio verbal puede limitarse a dar traslado a la compañía de seguros de la demanda presentada, que esta conteste y que se dicte sentencia.

Como es lógico, los casos que suelen terminar en juicio verbal son aquellos en los que el perjudicado tiene lesiones menores y tampoco hay grandes daños patrimoniales, y por ello la reclamación es menor. Por ejemplo, suele ocurrir en los típicos casos de latigazo cervical.

Juicio ordinario

Si la reclamación es superior a 6.000 euros, se seguirá por los trámites del procedimiento ordinario. Ocurre cuando hay lesiones de mayor entidad que derivan en secuelas, o incluso cuando ha fallecido alguna persona a consecuencia del siniestro.

El juicio ordinario empieza con la demanda, dándole traslado de la misma a la compañía de seguros, que tiene que contestar. Cuando la aseguradora contesta, se fija una fecha para la audiencia previa, a la que acuden los abogados y procuradores de las partes para ratificarse en sus escritos y proponer la prueba (que puede ser admitida o rechazada, totalmente o en parte).

A continuación se fijará una fecha para el juicio, al que tampoco tienen que acudir el demandante ni el demandado a menos que las compañías los citen. En el juicio se practican aquellas pruebas que fueron admitidas, cada parte formula sus conclusiones y el caso queda visto para sentencia.

Hay casos que concluyen mucho antes, porque una vez que la parte demandada recibe la demanda, se muestra dispuesta a llegar a un acuerdo con el demandante. Y en ese caso, el procedimiento termina en el momento en que la aseguradora acepta pagar la reclamación acordada.

También es posible que el procedimiento acabe después de la audiencia previa, ya que en realidad, se puede llegar a un acuerdo en cualquier fase antes de que se dicte sentencia (incluso una vez que se está celebrando el juicio).

Juan Torroba Díaz
Juan Torroba Díaz

Soy abogado y desde el año 2006 me he especializado en el ámbito de la responsabilidad civil derivada de accidente de tráfico y los seguros. Tengo un Máster en Responsabilidad Civil y Seguro con nota sobresaliente.

Formo parte de la Asociación Española de Abogados Especializados en Responsabilidad Civil y de la Asociación DIA de Víctimas de Accidentes.

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