¿Qué se entiende por contrato de seguro?

Contrato de seguro

La existencia de un contrato de seguro es la base legal para poder realizar algún tipo de reclamación contra una aseguradora, siempre y cuando se produzca el hecho asegurado. En este artículo analizo en qué consiste un contrato de seguro.

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¿Qué se considera contrato de seguro?

Para definir qué se considera un contrato de seguro, nada mejor que acudir a la normativa que lo regula. Se trata de la Ley 50/1980, de 8 de octubre, de Contrato de Seguro, que ya en su artículo primero dice:

El contrato de seguro es aquel por el que el asegurador se obliga, mediante el cobro de una prima y para el caso de que se produzca el evento cuyo riesgo es objeto de cobertura a indemnizar, dentro de los límites pactados, el daño producido al asegurado o a satisfacer un capital, una renta u otras prestaciones convenidas.

Artículo primero de la Ley de Contrato de Seguro

Por lo tanto, y dicho con otras palabras, el contrato de seguro es aquel a través del cual, el tomador se compromete al pago de una prima, a cambio de que la aseguradora pague una indemnización o realice otros actos reparatorios en caso de que se materialice el hecho asegurado.

¿Cómo se realiza un contrato de seguro?

Aunque el Código Civil admite la validez de los contratos verbales, existen algunas excepciones. Una de ellas es precisamente el contrato de seguro, que el artículo quinto de la Ley de Contrato de Seguro obliga a realizar de forma escrita. 

Cualquier aspecto que se modifique o se añada en el contrato de seguro también tendrá que recogerse por escrito, y el documento en el que se recoge el contrato se denomina póliza.

La ley establece también la obligación de la aseguradora de entregar la póliza al tomador del seguro, o el documento de cobertura provisional al menos, en su caso.

Existen modalidades de seguro que no exigen que se emita una póliza, pero, en estos casos, la aseguradora tiene que entregar el documento que en cada caso corresponda legalmente.

¿Qué tipos de contrato de seguro existen?

La Ley de Contrato de Seguro distingue entre las siguientes modalidades de contrato de seguro:

Seguros contra daños

Los seguros contra daños cubren perjuicios de carácter patrimonial. Son los siguientes:

  • Seguro de incendios. Es aquel por el que se asegura un objeto específico contra un incendio. Se trata de una cobertura que habitualmente se añade al seguro obligatorio de automóvil, y también es típica en el seguro de hogar.
  • Seguro contra el robo. A través de este seguro, se asegura la sustracción ilegítima de un objeto por parte de un tercero, con independencia de cómo se haya cometido el delito. Como en el caso anterior, es una cobertura típica en el seguro obligatorio de automóvil, que amplía la cobertura mínima, y también suele darse en el seguro de hogar.
  • Seguro de transportes terrestres. En este caso, se aseguran las mercancías y, en su caso, las personas que se transportan, el medio empleado para ello u otros objetos. Suelen tenerlo contratado los profesionales del sector.
  • Seguro de lucro cesante. Es un seguro sobre la pérdida económica que haya supuesto para el asegurado no haber podido realizar algún tipo de acto o actividad, a consecuencia de un siniestro especificado en el propio contrato. La Ley de Contrato de Seguro dispone que puede tratarse de un contrato autónomo o de un añadido a un pacto de otra naturaleza. También suele ser una cobertura incluida en otros seguros, como el seguro de transporte terrestre.
  • Seguro de caución. Es un seguro por el cual se pacta que si el tomador incumple sus obligaciones legales o contraídas por contrato, tendrá que indemnizar al asegurado por los daños patrimoniales producidos, a título de resarcimiento o penalidad. Lo suelen contratar, por ejemplo, empresas que colaboran con la Administración pública.
  • Seguro de crédito. Mediante este tipo de seguro, la aseguradora queda obligada a indemnizar al asegurado por las pérdidas finales que sufra si sus acreedores entran en situación de insolvencia definitiva. Por lo tanto, es un seguro que suelen contratar las empresas.
  • Seguro de responsabilidad civil. Por el seguro de responsabilidad civil, la aseguradora se compromete a cubrir el riesgo que se genera por la obligación del asegurado de indemnizar a un tercero por aquellos daños y perjuicios provocados por el hecho que prevea el contrato, y de cuyas consecuencias sea aquel civilmente responsable. También es un seguro habitual entre las empresas.
  • Seguro de defensa jurídica. La aseguradora está obligada en este caso a correr con los gastos del asegurado por su intervención en un procedimiento administrativo, judicial o arbitral, y a prestarle aquellos servicios de asistencia jurídica judicial y extrajudicial que se deriven de la cobertura del seguro. Se excluyen el pago de multas y la indemnización de cualquier gasto que sea consecuencia de una sanción administrativa o judicial. Por ejemplo, pueden contratarlo las personas que tienen un inmueble en arrendamiento, si bien también es frecuente que sea una cobertura incluida en el seguro de automóvil.
  • Reaseguro. El contrato de reaseguro conlleva la obligación del reasegurador de reparar la deuda originada en el patrimonio del asegurado por la obligación asumida por este como asegurador en un contrato de seguro. Así pues, en este caso, una aseguradora corre con parte del riesgo de otra aseguradora.

Seguros de personas

Estos seguros cubren riesgos que afectan a la vida, salud o integridad de las personas. Se concretan en los siguientes tipos:

  • Seguro de vida. En el seguro de vida, la aseguradora está obligada a pagar al beneficiario un capital, renta u otra prestación en caso de fallecimiento o supervivencia del asegurado, o por los dos casos en conjunto.
  • Seguro de accidentes. La aseguradora tiene que pagar un capital en caso de que el asegurado sufra un accidente. Conforme a la Ley de Contrato de Seguro, si bien las partes pueden delimitar el riesgo en el contrato, a estos efectos se considerará accidente aquella lesión corporal derivada de una causa violencia súbita, externa que no sea intencionada por el asegurado y que le produzca una invalidez temporal o permanente, o la muerte.
  • Seguros de enfermedad. En el seguro de enfermedad se cubren los gastos generados por una dolencia del asegurado.
  • Seguro de asistencia sanitaria. Es la modalidad de seguro por la que se cubren los gastos sanitarios que pueda necesitar el asegurado. Puede hacerlo abonando su coste o prestando directamente los servicios necesarios la compañía aseguradora, a través de sus propios recursos.
  • Seguro de decesos. El seguro de decesos es aquel por el la aseguradora se obliga a prestar los servicios funerarios que requiera el fallecimiento del asegurado.
  • Seguro de dependencia. En este seguro, si el asegurado pasa a encontrarse en situación de dependencia, la aseguradora tiene que ofrecerle las prestaciones contratadas para cubrir las consecuencias de dicha dependencia, de forma total o parcial, y de manera directa o indirecta.

Si tienes que realizar algún tipo de reclamación contra una compañía de seguros, recuerda la importancia de contratar los servicios de un abogado especializado en materia de seguros. Este profesional es el más indicado para orientar la reclamación de la mejor forma posible para procurar su éxito, en función de lo establecido en el contrato de seguro y de la circunstancias en las que se haya producido el hecho asegurado.

Juan Torroba Díaz
Juan Torroba Díaz

Soy abogado y desde el año 2006 me he especializado en el ámbito de la responsabilidad civil derivada de accidente de tráfico y los seguros. Tengo un Máster en Responsabilidad Civil y Seguro con nota sobresaliente.

Formo parte de la Asociación Española de Abogados Especializados en Responsabilidad Civil y de la Asociación DIA de Víctimas de Accidentes.

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